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viernes, 16 de mayo de 2008

FEZ - MARRUECOS
espiando álbunes...



recordando momentos increíbles


colores calor! intensos olores comidas fuertes lenguas indescifrables

magia








ritmos contagiosos










viajar es maravilloso
descubrir mundos y mentes tan diferentes
marruecos'95 lejano en el tiempo y tan presente











jueves, 15 de mayo de 2008

LA HABANA QUERIDA













Parecen postales, algunas armadas para la foto - como la del casamiento - pero no, son auténticas, espontáneas, así es La Habana...
tengo tantas imágenes de esa ciudad tan alegre y musical!
otro día, en otra entrada ... subiré más imágenes, aunque las mejores están en mi retina.
Ayer y siempre
Habana querida





Inusualmente blanco

Existe siempre la posibilidad de que algo inusual suceda, claro que muy de tanto en tanto. Si sucediera seguido, dejaría de ser inusual. Si no sucediera nunca, no sería posible. En fin, casualidad o causalidad mediante, el asunto es que tuvimos una experiencia muy poco común. Tanto es así que hacía 90 años que no ocurría. Ya se habrán dado cuenta de qué estoy hablando… nevó en Buenos Aires!
Efectivamente, la última vez que nevó en Buenos Aires fue en 1918, a Julio del 2007 hagan la cuenta, tan sólo 89 añitos, toda una vida! incluso más que muchas vidas. Y tuvimos el privilegio de vivirlo, piensen en estos últimos noventa años, cuántos y cuántos no tuvieron la fortuna de ver nevar en nuestra ciudad, o acaso en ningún lado, cuántos jamás llegaron a ver la nieve, ni en figuritas. En cambio ustedes y yo estuvimos en el sitio justo y en el momento indicado.
No daba crédito a mis ojos, veía, sí, caer los copitos lentamente, blancuzcos, semi transparentes, contoneándose de derecha a izquierda, derecha izquierda, muy suavemente, jugando con el aire, cayendo muuuy lentamente, sin ruido… y al llegar al pastito - a ese pasto tiernito que planté hace poco, pasto de invierno de un verde tan brillante – al llegar ese copito se hacía agua, un charquito de agua helada. Esto fue así al comienzo, pero al rato empezaron a caer más y más copitos, y cada vez más grandes y ya no se contoneaban tanto, eran más pesados y llegaban al piso un poco más rápido, entonces ya no se derretían sino que se empezaban a acumular, unos sobre otros, y a formar una superficie cada vez más blanca, blanca y compacta, y todo empezó a cubrirse de blanco.
El pasto ya no era verde, ni brillante, el alero de chapa rojo de la entrada, tampoco era rojo, ni los alféizares de las ventanas… y la paja del quincho, esa paja de triste marrón gastado se volvió blanca. Los árboles, de copas redondas, o de largas ramas peladas (ninguna conífera hay en el barrio) también se volvieron blancos, los arbustos, las plantitas, alguna que otra flor que asomaba fuera de estación… todo fue blanco, inusualmente blanco.
Seguí mirando por la ventana, sin perder la fascinación, cuando la panza empezó a hacerme ruidos raros, nerviosos, alegres, y me vino a la mente un recuerdo lejano de niñez, plagado de inocencia y entusiasmo: la mañana de un 6 de Enero, muy temprano, levantándome sin remolonear, corriendo descalza a la ventana, donde junto a mis zapatos y a los de mi hermano, más un tarrito con pastito tierno, otro con agua para los camellos, y una palangana para que hicieran pipí! (sí, yo era muy estricta al respecto “ si todos les damos agua, pobrecitos, dónde van a hacer su pipí?”), en fin, junto a todas aquellas cosas, dispuestas como en santuario … sí! estaban los regalos! varios paquetes, grandes, pequeños, con lindos envoltorios de colores y moños, que intentaban dar respuesta a todos aquellos pedidos por escrito, interceptados siempre por mamá y papá (nunca tuvimos la certeza de esto, aunque sí la sospecha)y que siempre, más cercanos o más lejanos a nuestros pedidos, nos dejaban boquiabiertos, con una felicidad desbordante que nos llevaba a jugar y jugar compulsivamente con nuestro nuevo chiche hasta llegar, en más de una oportunidad, a romperlo o consumirlo, según se tratara, padeciendo así un profundísimo, incalculable, incontenible, sentimiento de decepción…
Pero lo común, lo que solía suceder, año a año, era una mañana de felicidad plena que se prolongaba por horas y horas, días, hasta que algún otro evento, un cumpleaños, una fiestita, las vacaciones, reemplazaban la ilusión.
Así, con ese “bienestar” estomacal, recuperado del arcón de los recuerdos, decidí abrigarme bien y salir a la calle a recibir la nieve con mis manos, dibujar con mis botas algún muñequito en el pasto y sacudir unas ramas, jugando a espolvorear la vereda…
La sorpresa fue grande, al ver a muchos de mis vecinos correteando por ahí, con los hijos, perros, celular en mano sacando instantáneas de un evento único e irrepetible a lo largo de una vida, fue una helada tarde de alegrías, un reencuentro con la niñez dormida.

Lamentablemente no pude sacar fotos aquel día, aún no tengo cámara digital y no tenía rollo.
Quién sabe, tal vez este invierno vuelva a nevar en Buenos Aires...
DESTELLO

Lo primero que vi fue su nuca. Gruesa, varonil.
Cabello oscuro, corto y rizado.
Al mirarme lo hizo de un modo único, el habitual en él.
Me paralizó.
El destello verde de esos ojos oscuros me trajeron el recuerdo de alguien (hace tiempo) sensual, erótico.
Después de aquella imagen todo cambió.
Necesité seguirlo, al menos con la mirada, solapada.
Olerlo. Presentirlo.
Se acomodó en el asiento delantero, pude ver sus manos delicadas, sus uñas cuidadas.
Y todo un mundo de fantasías se abrió en ese instante…
… sus dedos enredándose en mi cabello, rozando mi cuello, su aliento tibio… Fue una bella sensación en la que me mecía al ritmo del vehículo que nos trasladaba a ambos, juntos (y a tantos otros que quedaron fuera de ese sueño).
Acaso me dormí?
La imagen se instaló en mi vigilia, no pude correrla.
No quise hacerlo.
Hasta que aquel destello verde
se desvaneció.


domingo, 11 de mayo de 2008

TODAS PROBADAS

Una oportunidad única, inigualable! Usted no puede dejarla pasar. Puede mirar, probar, sin compromiso de compra...
Tres lapiceras, dos azules y una negra, y una libretita, con espiral, formato esquela, 50 hojas cuadriculadas (?), tapas de colores vistosos, estampados, a rayas, todo prolijamente envuelto en una bolsita de nylon, listo para regalar... sellada con un trocito de cinta scotch, que alguien tuvo que pegar y embolsar y elegir y probar.
Sólo por un peso, uum pesiiitoo! Nada más!
Las biromes viajaron desde el lejano oriente, al sudeste, tierra de tsunamis, “Krakatoa al este de Java”, famosa producción hollywoodense, con Katherine Hepburn, o era Ingrid Bergman? y un famoso buen mozo de la época dorada, Tyron Power o Montgomery Clift, lo mismo da, de las primeras del género catástrofe, irrupción violentísima del volcán, toda la isla bajo lava y sus bellos protagonistas, salvando las vidas de los lugareños, y las propias, sin perder sonrisa, ni compostura. Éso era romance y aventura! Recordar las tardes de “Cine de súper acción” hace más llevadero mi viaje, éste, el de todos los días, poco romance, poca aventura.
Tooodo por un pesito…..
El block, en cambio, hecho en casa, celulosa argentina presente!, contaminación ambiental y cortes de ruta, intereses extranjeros, desintereses nacionales, aventura también, del subdesarrollo siglo XXI.
No se lo pierda, señora, señor, para el estudiante, el ama de casa, las tareas del colegio o del hogar, imprescindible! Umm pesito!
Quién le paga a los coreanos o malasios, de dónde sale la tinta, azul o negra a elección, los containers, el transatlántico o transoceánico, aduanas, dirigentes gremiales, cientos de vendedores ambulantes, pasillos de trenes y andenes, atestados de gentes, que van y vienen, trabajan, estudian, duermen. Todo por un pesito, un peso argentino, centavos de dólar, milésimas de yen.
Cuántos compran por vagón? por necesidad, curiosidad, aburrimiento. Quién escribe qué a quién. Avioncitos de papel cuadriculado, con alerón direccional, ya nadie hace de ésos, de ninguno, no se juega con avioncitos, ni barquitos. El origami es un arte oriental pero no lo exportan, sólo biromes, con tinta seca de tanto viaje, azul o negra, lo mismo da, son grises, por un rato, unas hojas, no más.
Una monedita nada más. Todas probadas, sin compromiso de compra.

TODO UN CABALLERO

Busco en el silencio de la noche el sonido del motor, esa moto que me dice que está llegando.
Él, con su larga cabellera negra, sus ojos penetrantes y sus labios que invitan a ser besados de noche y de día, en la vigilia y en el sueño, en todo tiempo y lugar.
Allá atrás en el tiempo hubiera sido el caballero perfecto, montado en su corcel negro, elegante y desafiante, valiente y sentimental, con un pañuelo de su doncella guardado cerca del pecho y una voluntad inquebrantable de vencer en todas las batallas, incluída la del amor.
Hoy los tiempos son otros, el caballero es joven y apuesto y su valentía reside en disfrutar de la vida día tras día.
Todas las noches me visita, llega entre sombras y viene a amarme.
Nos entregamos el uno al otro salvajemente, sin frenos, como animalitos ante el fuego atraídos por la luz y el calor pero temerosos ante su poder de destrucción.
Es tan bello, tanto. Su piel morena es tersa y joven, casi femenina. Su temperatura es perfecta, me obliga a tocarlo, apretar mi cuerpo contra el suyo y jugar a deslizarnos, resbalarnos, tomando formas extrañas como serpientes en celo. Su cuerpo está cubierto de un tupido bello negro que lo emparenta al más salvaje de los machos, sin embargo su tacto me habla de terciopelos delicados. A igual que su mirada oscuramente desafiante se transforma en la más tierna de las miradas cuando sus ojos se depositan en los míos.
Cada noche repetimos el ritual, y a pesar de las coincidencias, cada noche es única como la primera. Aunque llega sin avisar, algo en mí se alerta y lo espero tras la puerta, en el momento justo, no hay esperas. Siempre sonrientes nos abrazamos, somos felices anticipándonos al goce de nuestros cuerpos, nuestro deseo incontrolable de fundirnos en uno solo, una ficción hecha realidad por unas horas donde somos un solo cuerpo con dos cabezas y por momentos un solo pensamiento que se revuelca en dos cuerpos, como un monstruo horrendo o un animal herido, aullando hasta la afonía, llorando hasta secar las lágrimas, llegando hasta el final de nuestras fuerzas. Somos uno, dos, miles, todos los hombres y todas las mujeres están dentro nuestro queriendo salir, dominar o ser dominados. Crispadas las manos, los cuellos, nuestras venas cargadas de sangre que laten vertiginosas, la garganta se seca y el aliento se entrecorta, a mayor cansancio mayor pasión. Nuestros cuerpos responden como autómatas a los estímulos, saben magistralmente qué hacer, cómo moverse, anticipándose al otro o esperándolo. Nuestros fluídos se mezclan, sudor, semen, lágrimas. La pureza de los sentidos aflora, los olores, los sabores, el sutil temblor del músculo cansado que no se dará por vencido, que seguirá galopando por los tiempos de los tiempos, invencible en su negro corcel.
Mi caballero de ayer, de hoy, de siempre.

martes, 6 de mayo de 2008

Esta tarde un amigo me obsequió "Ciudades invisibles" del genial Italo Calvino, acá va sólo una de éllas xq me gustó mucho mucho.

CLOE
En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen.Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros quepodrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, lascaricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzanun segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen.Pasa una muchacha que hace girar una sombrilla apoyada en su hombro, ytambién un poco la redondez de las caderas. Pasa una mujer Vestida de negroque representa todos los años que tiene, los ojos inquietos bajo el velo ylos labios trémulos. Pasa un gigante tatuado; un hombre joven con el peloblanco; una enana; dos mellizas vestidas de coral. Algo corre entre ellos,un intercambio de miradas como líneas que unen una figura con otra ydibujan flechas, estrellas, triángulos, hasta que en un instante todas lascombinaciones se agotan y otros personajes entran en escena: un ciego conun guepardo sujeto por una cadena, una cortesana con abanico de plumas deavestruz, un efebo, una mujer descomunal. Así entre quienes por casualidadse juntan bajo un soportal para guarecerse de la lluvia, o se apiñan debajodel toldo del bazar, o se detienen a escuchar la banda en la plaza, seconsuman encuentros, seducciones, copulaciones, orgías, sin cambiar unapalabra, sin rozarse con un dedo, casi sin alzar los ojos.Una vibración lujuriosa mueve continuamente a Cloe, la más casta de lasciudades. Si hombres y mujeres empezaran a vivir sus efímeros sueños, cadafantasma se convertiría en una persona con quien comenzar una historia depersecuciones, de simulaciones, de malentendidos, de choques, deopresiones, y el carrusel de las fantasías se detendría.

ME RECUERDA A LA NET, ESTE ESPACIO DE FANTASIAS DONDE TODO ES POSIBLE SIN CONSUMARSE.

lunes, 5 de mayo de 2008

AL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS



Tomo aire por la boca, exhalo por nariz y boca, lentamente para no hacer muchas burbujas, que me dificultarían ver qué hay más allá, delante mío, siempre hacia adelante. Si acelero pierdo el ritmo y me agito, es cuando el borde queda lejos, muy lejos, y pensar en otra vuelta se hace casi imposible. Si me relajo, voy bien, me deslizo suave, llego y vuelvo otra vez. El agua está fresca pero es agradable, los músculos tibios. La lona del techo tiene algunos agujeros, se filtra el sol en rayos que penetran el agua y reflejan bajo el agua, los atravieso cuando nado, me siento transparente. Si hubiera un diamante en el fondo de la pileta, no podría verlo y quedaría allí por siglos. Vuelvo a mirar la lona, la sombra agigantada de un pajarito me recuerda a un ave rapaz, pronta a bajar en picada en busca de su presa. Por temor me sumerjo, me arrastro por el agua recordando a mi antepasado renacuajo. Soy feliz. Millones de años vienen a mí. Cuando la Tierra aún era magma y comenzaba su lento, casi eterno, proceso de enfriamiento, se cubrió de aguas, de vida, de seres de mil formas, tamaños, colores. Yo ya estuve allí. Vuelvo a salir a la superficie, la sombra ya voló, otro rayo de sol me atraviesa, pero soy de carne y hueso, mis carnes están tibias y empiezan a cansarse, mi respiración se agita. Tomo aire por la boca, exhalo por nariz y boca, lentamente, y sigo hacia el final, para volver a empezar.
Necesidad de escribir, de decir. Se puede decir sin palabras? Imposible escribir.
Ideas con palabras claras.
Claridad de la noche con luna o grises de un día nublado? Cuándo se ve mejor?
Diferentes conversaciones se superponen, voces agudas, graves, palabras esdrújulas. Sentidos mínimos de instantes. Recuerdo de algo repentino, se desvanece con la palabra. Qué palabra escoger?
cuál mejor? Cada ser humano tiene su palabra, no es su nombre.
El nombre es público, no íntimo. La palabra es del alma, como la música.
Hay palabras alegres. Hay gestos que entristecen.
Un afiche dice la palabra clave, impone una necesidad. Alguien responde.
El altoparlante del andén no dice a qué tren hay que subir, el aire deforma los sonidos, los sentidos.
Un grito alerta más que una sirena.
Ulises no enloqueció porque no escuchó. Qué fue de sus ingenuos navegantes?
En un mar de palabras, lograríamos entendernos? o nos ahogaríamos? Los hombres rudos, de pocas palabras, se vinculan a los mares y a las montañas. Voces de la Tierra, ríos subterráneos, volcanes, cascadas, ecos.
Nombramos a las cosas para conversar con éllas. Escribimos para comunicarnos con nuestro yo, que piensa en mil idiomas, que usa mil palabras.
La palabra escrita es superlativa, dice por encima de lo dicho. Sin embargo, para que el decir cobre sentido, hay que tener la palabra justa.

jueves, 1 de mayo de 2008

CARINYU

Gotas de rocío ruedan sobre su piel morena, delineando sus curvas, iluminando sus carnes voluminosamente jóvenes y ardientes.
La mirada de Carinyú es torva, el negro de sus ojos habla de largas noches de soledad en compañía de tantos, hombres jóvenes, viejos, fuertes y temerarios unos, débiles y enfermos otros.
El silencio es su marca de nacimiento, apenas unas palabras, las imprescindibles. Si hasta cuentan que ni lloró al nacer, silenciosa entró a la vida, y silenciosa la transita.
Sus pechos campanean anunciando encuentros furtivos, sedientos, y sus pezones duros como el mármol denuncian a gritos su juventud. Joven aún para amar, vieja ya para ser amada.
Carinyú es mulata, y tiene cuerpo de mulata, voluptuosa y firme, ardiente y distante.
La música suena estridente detrás de la cortina roja y raída que cuelga allí atrás. Es un son caribeño que patina desafinado en un gastado casette, y Carinyú lo baila lenta, muy lentamente. Sus caderas invitan a adentrarse en ellas, y hundirse en oscuras profundidades, naufragando entre el placer y el desdén con impetuosa entrega.
Al verla me pregunto, qué edad tendrás Carinyú? muchas, todas. Ella es niña mujer joven anciana a la vez. Junto a ella uno se transforma, joven inexperto, hombre entrenado, otras anciano, te sorprende cada vez.
Junto a ella todo es novedad y misterio.
Su olor es intenso, agridulce, su sudor te embriaga hasta perder el control, y allí, en ese éxtasis te perdes en ella, te desintegras, y ya no sos vos, sos otro que naufraga pleno de placer, naufraga en sus oscuridades, sus secretos, sus eternos misterios.
Carinyú te devora lentamente, dulcemente, y luego te expulsa impiadosa a una soledad sin fin, un vacío eterno, como madre que abandona a su virgen niño.
Así de cruel es Carinyú.

ZAPATOS ROSADOS


Sólo veo mis pies. Pasos cortitos, pies cortitos. Estos zapatos los tengo hace años, se ven deslucidos, de un rosa gastado casi color piel que no resalta con nada y que combina con todo (quizá por éso los uso tanto), son cómodos, punta redonda, horma ancha, taco bajo, ideales para caminar mucho. Como hoy.
Sólo veo mis pies. Primero uno, luego el otro, las puntas curvadas levemente hacia adentro, uno, el otro. Puntas rosadas sobre una línea recta blanca, ancha, plena, es la senda peatonal.
Mis zapatos caminan sobre élla siguiendo su rectitud que me obliga, me ordena a no desviarme ni un poquito.
Sólo mis pies y la línea blanca. Sigo. Sigo andando, pasitos cortos pero decididos, en franca línea severa, blanca, plena.
Una vez más la punta de mi zapato avanza, la línea ya no está allí, sólo hay un ángulo de 90º, un ángulo perfecto, y nuevamente la línea. Sigue recta y blanca, sobre la fachada del edificio, decorándolo. Sigue hacia abajo, a 90º hacia abajo.
Mis zapatos rosa gastado siguen con élla, bajando, con total disciplina. Hacia abajo, en caída libre. Bien abajo.

sábado, 19 de abril de 2008

EN ESTE INSTANTE

Cuánto cabe en un instante? En este preciso instante, mientras estoy acá sentada, escribiendo ésto, en una tarde calurosa de verano porteño, al sur del continente americano, finalizando vacaciones, planificando el nuevo año, y acompañada por unos amargos, otros están durmiendo, quizá soñando, tapados con mantas, atentos a que suene el despertador para ir a trabajar, o recién acostados haciendo balance del día y pensando en las tareas de mañana, también habrá quienes estén en la escuela, dando un examen tal vez, o jugando en el patio de recreo, o esperando la reprimenda en secretaría, o con más suerte que éstos, preparándose para ir a casa justo cuando suena el timbre de salida, en este instante también estará naciendo un bebé, llorando justito ahora, también un cachorrito, un pajarito y un pez estará desovando decenas de posibles crías, también será instante de gestaciones, cuando todo cobra sentido, razón de ser, principio y fin, habrá también muertes, cientos de éllas en este instante, naturales unas, producto de la sinrazón otras, guerras, cataclismos, tragedias naturales y de las otras también, grandes lluvias o sequías, amaneceres azules de frío y atardeceres calurosos, auroras boreales y estrellas fugaces, estrellas que se fusionan y alguna que nace en este instante, mareas eternas, marineros en alta mar, hombres en el espacio, nuevos brotes de semillas en este instante, verdes, amarillas, que alimentan vidas, nutritivas, venenosas, alucinógenas, árboles que se caen de viejos, por tormentas, por hachazos, flores de colores abriendo a la luz del sol o de la luna, miles de hormigas en fila saliendo del hormiguero en busca de alimento, mientras otras vuelven cargando sus botines, miles de obreros en sus lugares de trabajo produciendo todo lo imaginable que la humanidad puede consumir, y otros miles de desempleados en fila buscando un puesto de trabajo, estarán los artistas creando en este instante, con colores vibrantes, telas, papeles, piedras, con melodías que emocionan, con historias que entretienen y hacen pensar, habrá científicos que descubran las causas de algunos males en este preciso instante, o quien invente algo maravilloso y útil, algunos estarán rezando, comulgando, participando de ceremonias religiosas, en sus iglesias, templos, mezquitas, al aire libre, en un hospital o en un cementerio, en este instante muchos estarán siendo operados, sanados o desahuciados, otros serán quienes operen, cuiden o consuelen, también estarán los que desafíen su naturaleza transformando su sexo en este instante, o modificando su apariencia, quienes oculten sus defectos, o quienes exalten sus virtudes, será instante de pasiones, de amores, de sexo, entre machos y hembras, entre machos, entre hembras, de animales inferiores, superiores, y de los otros también, habrá asesinatos por dinero, por rencor, por error y por amor, muertes evitables, por desinterés o por olvido, imperdonables, impunes, habrá actos de justicia en este instante, condenados y condenables, ajusticiados y justicieros, habrá llantos de dolor, de indignación, también de placer y de amor, mucho amor, bellas sonrisas de amor, de amistad, de comprensión, manos que aplauden, que sostienen, que acarician, muchas sonrisas, miradas, caricias, caben en este instante.

sábado, 12 de abril de 2008


esta

noche

un fauno

me

acompaña

su mirada fija

no me inquieta

por el contrario

me da calma
esta noche

es una noche difícil

diferente

pero están buenas las diferencias, nos alertan, aprendemos, crecemos

como el fauno, mitad animal mitad humano, instinto y cultura.



buenas noches


domingo, 6 de abril de 2008



buenas noches...


ya me voy a dormir


hasta otro día....


escuché x ahí ...
"el viento es la imaginación en movimiento"
me encantó


viernes, 4 de abril de 2008

RAMITAS QUE BRILLAN

Qué cosas te cambian la vida? le preguntaron. Qué te hace feliz? un libro tal vez, cuál? una melodía? una persona en particular?
Qué cosas me cambian la vida? pensó, qué me hace feliz?
No perder la curiosidad - dijo - nunca jamás, por nada. Sí eso, la curiosidad me hace feliz, me mantiene fresca, viva.
Viajar, también dijo. A cualquier parte, sola o acompañada, cerca, lejos. Sólo viajar, cambiar de aire, de gente, otras calles, otras casas, comidas, idiomas, montañas, desierto… ser uno más en una fiesta popular, escuchar expresiones indescifrables, ignotas a mis sentidos aunque imborrables, tanto que vuelven una y otra vez a mi mente aún sin conocer su significado y sin embargo me hacen feliz, me recuerdan cada lugar donde estuve, cada cara que observé, ojos que me sonrieron azorados y se apropiaron de mi… de una simple y franca sonrisa antes de partir. Y siempre, siempre poder volver a casa.
Una gran pasión. Eso sí que hace feliz. Sea adolescente u otoñal, entre dos cuerpos o entre mis manos y un objeto, o una idea, un proyecto. Pasión que me lleva de las orejas sin rumbo fijo y me despabila, me excita. Pasión que se esfuma cual nube en tarde ventosa sin que sepa a dónde va, quién sabe si llega a algún lugar… quizá otras manos la hagan propia, otros cuerpos se entrelacen, algún proyecto se concrete. Pasión de un instante, motor de una vida.
Qué más me hace feliz? Tener un perro, el que tengo no cualquiera. El primer día que nos conocimos (hace ya once años) éramos unos cualquiera el uno para el otro. Hoy es mi otra mitad, mi mitad más humana le pertenece.
Cuánto más me hace feliz? Frases de películas repetidas una y otra vez insaciablemente, escenas vistas mil y una vez, riéndome siempre en el mismo momento, llorando siempre como el primer día.
Buenos libros… siempre es bueno tener un libro entre las manos, aún para quedarse dormido con él.
Música? Infaltable acompañante del silencio. Siempre hay música.
Un jardín, mi jardín, todos lo jardines.
Un cruce de miradas en una esquina, una sonrisa tímida desde una ventana.
Un eclipse de luna, mil estrellas, la vía láctea.
El “clin” de la compu cuando entra un mail y ese dibujito de carta en llamas… rojos augurios.
Un aguacero tropical entre rayos de sol que aniquilan. Todos los colores luego de la lluvia, los brillos de las plantas, los pétalos de las flores, los caparazones de las vaquitas de San Antonio, el negro lustroso de las hormigas, y hasta las ramitas caídas, éllas también brillan.
Qué más me hace feliz?


jueves, 3 de abril de 2008

miércoles, 2 de abril de 2008

Dentro del vagón

Las ruedan giran. Chirrian. Giran.
El tren en una dirección, la silla en otra.
Será realmente así, o me parece a mí que van en sentidos encontrados?
Todo es relativo aquí sentado, dentro del vagón. El tren corre y me lleva a casa, siempre lo hace.
A este hombre en cambio, este mutilado que va en silla, tendrá el tren algún sitio donde llevarlo?
De su pecho prende una identificación de plástico celeste, dice algo que no alcanzo a leer, no es necesario. Sólo se distingue un dibujo, dos islas en celeste y blanco, y un sello como escarapela que certifica algo, sí, la exclusión evidente.
Tan evidente como la falta de piernas, como evidente la compasión en los rostros de los intactos. La incapacidad consterna.
Me siento torpe al darle una moneda “no, está bien quedate con el calendario, gracias”… limosna al fin… sí ya sé, no está en mis manos resolver el asunto… un peso es mejor que nada… sí ya sé.
Pero me consterna. Mi incapacidad, la de él, la de todos.
Aquí dentro del vagón, todo es relativo.



martes, 1 de abril de 2008



tanto se ha dicho
de élla
ver Venecia y morir...
o Aznavour cantando
Venecia sin ti...
los cafés de la Piazza San Marco
su emblemático león
el Mercader de Shakespeare
dispuesto a todo
Duques y duquesas pavoneándose
en palacios que arrancan suspiros
pestes y oropeles
gondolieris entonando para enamorados
la belle èpoque en el Lido
Gustac Aschenbach muriendo de amor
en sus playas
todo confluye en Venecia
hasta Woody Allen.
Es un sueño hecho ciudad.


Rezo de novia

nervios de un día
luces de flash
álbum de fotos
pose de niña, brazos en jarra
salón de fiestas ecléctico
brillos de fantasía
ilusión de una vida
luces que entibian en pleno invierno
no más cama vacía
no más desayuno con papá
la niña se hizo mujer
mujer de otro hombre
así será
siempre
por los siglos de los siglos
amén